Lanzarote

LETRAS DE AMERICA

EL LIBRO ES UN AMIGO QUE ESPERA POR TI

OREJANO -DEL LIBRO TACURUSES AUTOR SERAFIN J GARCIA

06/07/2009

OREJANO

Serafín J. García

 
 
 

 

Yo sé qu'en el pago me tienen idea
porque a los que mandan no les cabresteo;
porque dispreciando las güeyas ajenas
sé abrirme caminos pa dir ande quiero.

Porque no me han visto lamber la coyunda
ni andar hocicando p'hacerme de un peso,
y saben de sobra que soy duro'e boca
y no me asujeta ni un freno mulero.

Porque cuando tengo que cantar verdades,
las canto derecho nomás, a lo macho,
aunq'esas verdades amuestren bicheras
ande naide creiba que hubiera gusanos.

Porque al copetudo de riñón cubierto
-pa quien n'usa leyes ningún comisario-
lo trato lo mesmo que al que sólo tiene
chiripá de bolsa pa taparse'l rabo.

Porque no m'enyenan con cuatro mentiras
los maracanases que vienen del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y'hacernos promesas que nunca cumplieron.

Porque cuando truje mi china pal rancho
me olvidé que hay jueces p'hacer casamientos,
y que nada vale la mujer más güena
si su hombre por eya no ha pagao derecho.

Porque a mis gurises los he criao infieles
aunqu'el cura grite qu'irán al infierno,
y digo ande cuadre que pa nada sirven
los que sólo viven pirichando el cielo.

Porque aunque no tengo ni en qué cáirme muerto
soy más rico qu'esos que agrandan sus campos
pagando en sancochos de tumba reseca
al pobre pión, qu'echa los bofes cinchando.

¡Por eso en el pago me tienen idea!
¡Porqu'entre los ceibos estorba un quebracho!
¡Porque a tuitos eyos les han puesto marca
y tienen envidia de verme orejano!

¿Y a mí qué m'importa? ¡Soy chúcaro y libre!
¡No sigo a caudiyos ni en leyes me atraco!
¡Y voy por los rumbos clariados de mi antojo
y a naides preciso pa ser mi baquiano!

Serafín J. García
De "Tacuruses"     

  FUE LLEVADA AL CANTO POR LOS "LOS OLIMAREÑOS"HACIENDOLA MUY POPULAR

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DESDE LAS ORILLAS DEL RIO ÑANCAHUAZU,

30/09/2007

8 de Octubre de 1967

DESDE LAS ORILLAS DEL RIO ÑANCAHUAZU,
A LA QUEBRADA DEL YURO,
DE ALLI A HIGUERAS,
Y MAS TARDE A LA INMORTALIDAD.


Mi voz la que va gritando,

mi sueño el que sigue entero,

y sepan que solo muero,

si ustedes van aflojando.

Porque el que murió peleando,

vive en cada compañero

(Carlos Maria Gutiérrez)
Uruguayo



A ORILLAS DEL ÑANCAHUAZU

Diecisiete hombres caminan hacia la aniquilación
El cardenal Maurer llega a Bolivia desde Roma. Trae las bendiciones del Papa y la noticia de que Dios apoya decididamente al general Barrientos contra las guerrillas.

Mientras tanto, acosados por el hambre, abrumados por la geografía, los guerrilleros dan vueltas por los matorrales del río Ñancahuazú. Pocos campesinos hay en estas inmensas soledades; y ni uno, ni uno solo, se ha incorporado a la pequeña tropa del Che Guevara. Sus fuerzas van disminuyendo de emboscada en emboscada. El Che no flaquea, no se deja flaquear, aunque siente que su propio cuerpo es una piedra entre las piedras, pesada piedra que él arrastra avanzando a la cabeza de todos; y tampoco se deja tentar por la idea de salvar al grupo abandonando a los heridos. Por orden del Che, caminan todos al ritmo de los que menos pueden: juntos serán todos salvados o perdidos.

Perdidos. Mil ochocientos soldados, dirigidos por los rangers norteamericanos, les pisan la sombra. El cerco se estrecha más y más. Por fin delatan la ubicación exacta un par de campesinos soplones y los radares electrónicos de la National Security Agency, de los Estados Unidos.

QUEBRADA DEL YURO


La caída del Che
La metralla le rompe las piernas. Sentado, sigue peleando, hasta que le vuelan el fusil de las manos.

Los soldados disputan a manotazos el reloj, la cantimplora, el cinturón, la pipa. Varios oficiales lo interrogan, uno tras otro. El Che calla y mana sangre. El contralmirante Ugarteche, osado lobo de tierra, jefe de la Marina de un país sin mar, lo insulta y lo amenaza. El Che le escupe la cara.

Desde La Paz, llega la orden de liquidar al prisionero. Una ráfaga lo acribilla. El Che muere de bala, muere a traición, poco antes de cumplir cuarenta años, exactamente a la misma edad a la que murieron, también de bala, también a traición, Zapata y Sandino.

En el pueblito de Higueras, el general Barrientos exhibe su trofeo a los periodistas. El Che yace sobre una pileta de lavar ropa. Después de las balas, lo acribillan los flashes. Esta última cara tiene ojos que acusan y una sonrisa melancólica.

HIGUERAS


Campanadas por él
¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?

Creía que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la guardia. Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca.

VIVIR ES DARSE, CREIA; Y SE DIO.



INFORMACION RECOGIDA DE:
www.patriagrnde.net

http://lanzarote.cuadernosciudadanos.net/pitingo/2007/09/30/desde-las-orillas-del-rio-nancahuazu/
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A 80 AÑOS DE LOS ASESINATOS DE NICOLA SACCO Y BARTOLOMEO VANZETTI 23 DE AGOSTO DE 1927

22/08/2007

A 80 AÑOS DE LOS ASESINATOS
DE NICOLA SACCO Y
BARTOLOMEO VANZETTI

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti eran dos inmigrantes italianos que fueron ejecutados en 1927 en Estados Unidos, acusados injustamente de un robo millonario. Su muerte causó un escándalo internacional y fuertes protestas, sobre todo en Europa aunque también tuvo grandes dimensiones en Latinoamérica, debido a las escasas e insuficientes pruebas reunidas en contra de los italianos. Para muchos, la ejecución se debía básicamente a su doble condición de inmigrantes pobres y de anarquistas.

Cuando se pensaba que la presión política internacional se encargaría de lograr una revisión del caso, fueron condenados a la silla eléctrica en el estado de Massachusetts. Antes de morir, Nicola Sacco se volvió hacia los testigos y gritó: ¡Viva la anarquía!

Años después, en 1977, Estados Unidos revisó el caso constatando numerosas fallas en el proceso judicial, reconoció oficialmente el error y pidió disculpas a los descendientes de Sacco y Vanzetti. En un contexto social en que Estados Unidos temía la llegada del comunismo, se debía dar una señal potente de que el pensamiento socialista y anarquista sería fuertemente vigilado y castigado. Sacco y Vanzetti fueron exonerados de manera simbólica el 23 de agosto de 1977 por el entonces gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

IR A LA DIRECCION DE ABAJO PARA VER HOMENAJE A SACCO Y VANZETTI

http://www.youtube.com/watch?v=DrxqJyL9fG4


http://lanzarote.cuadernosciudadanos.net/pitingo/2007/08/22/a-80-anos-de-los-asesinatos-de-nicola-sacco-y-bart/
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ANTE UN NUEVO 20 DE JULIO EN RECUERDO A ALFONSO ESPINOLA CANARIO UNIVERSAL

12/07/2007


DICEN LOS GRIEGOS QUE LA MEMORIA ES HERMANA DEL TIEMPO, E AQUI UN EJEMPLO BIEN GRAFICO ,HAN PASADO MAS DE 100 AÑOS DE SU DESAPARICION FISICA , PERO SOLO MUEREN LOS QUE SON OLVIDADOS , LOS CANARIOS URUGUAYOS AL DOCTOR ALFONSO ESPINOLA ,HEROE CIVIL DEL URUGUAY


Historia de la Medicina en Uruguay
"HOSPITAL DR. ALFONSO ESPÍNOLA"
Las Piedras, 20 de Junio de 2005

Ante la presencia de numeroso público, el 20 de julio próximo pasado, en cumplimiento de la ley 17875 promulgada por el Poder Ejecutivo el 17 de junio del 2005, se efectuó el acto oficial de denominación del Hospital de Las Piedras con el nombre del Dr. Alfonso Espínola. Participaron autoridades nacionales, encabezadas por la Ministra de Salud Pública, Dra. Maria Julia Muñoz; autoridades departamentales, presididas por el Intendente Municipal de Canelones Dr. Marcos Carámbula y directivos de la Asociación Histórica de Las Piedras "8 de marzo de 1744", entidad impulsora de tal denominación, encabezados por su Presidente el Escribano Hebert Rossi Pasina; y autoridades de la Cámara de Comercio Uruguay-Canarias. Como estaba previsto, el acto dio comienzo a la hora 10: 00 con palabras de bienvenida de la Directora del Hospital, Dra.Estella Flores, luego, el Presidente de la Asociación Histórica de las Piedras. Esc. Hebert A. Rossi Pasina, hizo una semblanza del Dr. Alfonso Espínola, resaltando su pasaje por Las Piedras, y cerrando el acto, la Ministra de Salud Pública, Dra. María Julia Muñoz, quien resaltó lo oportuno del homenaje al Dr. Espínola, al cumplirse 100 años de su fallecimiento .

Nominación del Hospital de Las Piedras "Dr. Alfonso Espínola" 20 de Julio de 2005 Palabras pronunciadas por el Presidente de la Asociación Histórica de Las Piedras "8 de marzo de 1744" Escribano Hebert A. Rossi Pasina "La Asoc. Histórica de las Piedras " 8 de marzo de 1744" de acuerdo a los fines para los cuales fue creada, de rescatar de su olvido las actividades de quienes en el pasado brindaron sus esfuerzo en bien de la comunidad, para el conocimiento de las futuras generaciones. Consideró oportuno que el Hospital de Las Piedras se nominara con el nombre de un médico, eligiendo al DR. ALFONSO ESPÍNOLA, por ser el primero que se instaló en nuestra ciudad. Con el apoyo de los representantes nacionales de todos los partidos políticos, especialmente los del Dpto. de Canelones, en el año 2002, se presentó el Proyecto de Ley que viabilizaba dicha iniciativa .

Cumplido los trámites legislativos, el P.E. lo sanciona por Ley Nº 17875 del 17 de junio del 2005 .

El DR. ALFONSO. ESPÍNOLA nació en Villa Teguise, en la Isla de Lanzarote, del Archipiélago de Canarias, el 24 de Diciembre de 1845 .

Se graduó de médico en la Facultad de Medicina de Cádiz, destacándose entre sus compañeros por su talento, al extremo de haber sido llamado a consulta por sus profesores, siguiendo éstos, muchas veces, sus concejos con éxito. Tenía un ojo clínico como pocos, y en los casos graves sabía encontrar la solución del problema para evitar un fallecido más. Durante varios años ejerce como médico en su ciudad natal, pero pronto siente la incomodidad de aquél ambiente, por sus ideales republicanos. Decidido a emigrar, llega a Montevideo el 3 de Junio de 1878. La admiración que le profesaba varios de sus colegas de la Facultad de Cádiz, ya radicado en nuestro país, le permitió ejercer con singular éxito. A los pocos meses de su arribo y ante el asombro de colegas y enfermos, expresa, " AQUÍ NO HAGO FALTA, YA HAY MUCHO MÉDICOS, ME IRÉ A LAS PIEDRAS, QUE NO TIENE NINGUNO" y durante cuatro años se desempeña con ejemplar generosidad, dedicación y eficacia, en su insigne labor. En el año 1881 una violenta epidemia de viruela asoló la población de la entonces Villa San Isidro de Las Piedras, como único médico la enfrentó con heroica dedicación, salvando incontables vidas con un tratamiento que no dejaba secuelas a los enfermos. Para estar cerca de los mismos, se instaló durante 15 días y 15 noches a pocos metros de la plaza, bajo unas higueras. Era común verlo caminar por las calles comiendo un pedazo de pan y queso adquiridos en algún almacén, que quedaba a su paso, para no demorarse en llegar al lecho de sus enfermos. Cuando se entera que dos médicos jóvenes desean instalarse en Las Piedras, pero temían no tener clientela, por la fama de Espínola, éste, toma la decisión de trasladarse con su familia a la ciudad de San José. Los pedrenses, creyendo que su alejamiento era por problemas económicos, le ofrecen una importante suma mensual que no aceptó. En la ciudad de San José desarrolló su labor de médico con el altruismo de siempre, llegando a alojar enfermos en su propia casa, cuando no había lugar en el Hospital. Con el Dr. Jaime Garán, funda un laboratorio microbiológico antirrábico "Dr. Ferrán", el primeo en Sudamérica, lo que le valió estar en estrecha comunicación con Luis Pasteur, del cual llegó a ser un dilecto amigo. En el folleto biográfico escrito por Vicente Salaberry, en oportunidad en que la Junta Honoraria Forestal le consagró al Dr. Espínola, en el Prado el ÁRBOL DE LA ABNEGACIÓN, tituló unos de los capítulos "Médico Desposado Con La Pobreza" y señalaba que pasaba horas y más horas junto al lecho de sus semejantes pobres o ricos y no sólo no cobraba o cobraba poco sino que muchas veces lo que cobraba lo daba. Cuando algún familiar o amigo le echaba en cara que se diese al trabajo profesional, tan sin limitación y tanta generosidad, Espínola respondía "SI USTEDES VIERAN LO QUE YO VEO, PROCEDERÍAN DE IGUAL MODO". El Dr. Espínola si bien se dio por entero a la medicina, también se dio a la enseñanza, tanto en Las Piedras como en San José .

Dio clases de Historia, Historia Natural, e idiomas, en las escuelas de segundo grado. Era tan vasta su cultura que aún enseñaba más materias que en las escuelas y en las noches estrelladas, en la Plaza de nuestra ciudad, explicaba Astronomía. Además tenía afición por la música, tocaba el violón, la guitarra, el piano y la flauta. Espínola era un orador vibrante. que en sus arengas despertaba el entusiasmo del auditorio, cuentan las crónicas que en San José, un 14 de Julio se le oyó improvisando con un conocimiento de la Revolución Francesa, digno de un generoso espíritu liberal que lo arrancara de su patria. La Asociación Histórica de las Piedras, cuando optó por el nombre del DR .

ALFONSO. ESPÍNOLA, para la designación de este Hospital, considerábamos que estábamos homenajeando en él, a todos los médicos que hasta el presente han ejercido su profesión en nuestra ciudad, dejando en todas la épocas, la impronta de su abnegada y generosa labor con sus enfermos. Además, varios de ellos fueron actores directos de obras de valiosos servicios a la comunidad y ejercieron honorariamente la docencia en los institutos de enseñanza de nuestra ciudad. Finalmente expresamos, que hace 100 años, el 20 de Julio de 1905, pasó al sueño eterno con una expresión serena en su rostro ALFONSO. ESPÍNOLA, conmoviendo a los habitantes de la ciudad de San José, quienes lo acompañaron hasta su última morada. Consideramos que hoy al cumplirse el centenario de su muerte, es el día adecuado para realizar un homenaje al DR. ALFONSO. ESPÍNOLA Oficializando la designación de este Hospital, con su nombre" .









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EL PRECIO DE LA DEMOCRACIA ( EDUARDO GALEANO)

19/06/2007

El precio de la democracia (Eduardo Galeano )


Doris Haddock, obrera jubilada, caminó desde Los Ángeles hasta Washington: una tortuga atravesó los Estados Unidos, de costa a costa.
Ella se echó al camino para denunciar la venta de la democracia a los millonarios que pagan las campañas de los políticos; y a su paso, etapa por etapa, iba arengando a la gente.

Ya llevaba más de un año de caminata, frita por los soles, congelada por los fríos, volada por los vientos, cuando la paralizó la nieve. Una tremenda tormenta de nieve se descargó sobre las montañas del oeste de Virginia.

En el pueblo de Cumberland, Doris festejó su cumpleaños. Noventa velitas. Y siguió viaje en esquí.

Esquiando viajó, a través de la nieve, todo el último mes.

Mientras nacía el siglo veintiuno, llegó a la ciudad de Washington. Una multitud la acompañó hasta el Capitolio.

Allí trabajan los legisladores, la mano de obra política de las grandes empresas que retribuyen sus servicios.

Desde las gradas del Capitolio, Doris pronunció un lacónico discurso. Señalando el pórtico del capitolio, dijo:

-Esto se está convirtiendo en una casa de putas.

Y se fue.





Estos textos se publican con la autorización del autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo”
(Ediciones del Chanchito, año 2004)

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A LA IMAGEN Y SEMEJANZA ( MARIO BENEDETTI - URUGUAY)

13/06/2007

A imagen y semejanza

Era la última hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compañeras. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos. Uno de éstos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terrón. Retrocedió, después se detuvo. Tomando sus patas traseras como casi punto fijo de apoyo, dio una vuelta alrededor de sí misma en el sentido de las agujas de un reloj. Sólo entonces se acercó de nuevo. Las patas delanteras se estiraron, en un primer intento de alzar el azúcar, pero fracasaron. Sin embargo, el rápido movimiento hizo que el terrón quedara mejor situado para la operación de carga. Esta vez la hormiga acometió lateralmente su objetivo, alzó el terrón y lo sostuvo sobre su cabeza. Por un instante pareció vacilar, luego reinició el viaje, con un andar bastante más lento que el que traía. Sus compañeras ya estaban lejos, fuera del papel, cerca del zócalo. La hormiga se detuvo, exactamente en el punto en que la superficie por la que marchaba, cambiaba de color.

Las seis patas hallaron una N mayúscula y oscura. Después de una momentánea detención, terminó por atravesarla. Ahora la superficie era otra vez clara. De pronto el terrón resbaló sobre el papel, partiéndose en dos. La hormiga hizo entonces un recorrido que incluyó una detenida inspección de ambas porciones, y eligió la mayor. Cargó con ella, y avanzó. En la ruta, hasta ese instante libre, apareció una colilla aplastada.

La bordeó lentamente, y cuando reapareció al otro lado del pucho, la superficie se había vuelto nuevamente oscura porque en ese instante el tránsito de la hormiga tenía lugar sobre una A. Hubo una leve corriente de aire, como si alguien hubiera soplado. Hormiga y carga rodaron. Ahora el terrón se desarmó por completo. La hormiga cayó sobre sus patas y emprendió una enloquecida carrerita en círculo. Luego pareció tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de azúcar que antes había formado parte del medio terrón, pero no lo cargó. Cuando reinició su marcha no había perdido la ruta. Pasó rápidamente sobre una D oscura, y al reingresar en la zona clara, otro obstáculo la detuvo. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos.

Luego empezó la tarea de carga. Dos veces se resbaló el palito, pero al final quedó bien afirmado, como una suerte de mástil inclinado. Al pasar sobre el área de la segunda A oscura, el andar de la hormiga era casi triunfal. Sin embargo, no había avanzado dos centímetros por la superficie clara del papel, cuando algo o alguien movió aquella hoja y la hormiga rodó, más o menos replegada sobre sí misma.

Sólo pudo reincorporarse cuando llegó a la madera del piso. A cinco centímetros estaba el palito. La hormiga avanzó hasta él, esta vez con parsimonia, como midiendo cada séxtuple paso. Así y todo, llegó hasta su objetivo, pero cuando estiraba las patas delanteras, de nuevo corrió el aire y el palito rodó hasta detenerse diez centímetros más allá, semicaído en una de las rendijas que separaban los tablones del piso. Uno de los extremos, sin embargo, emergía hacia arriba. Para la hormiga, semejante posición representó en cierto modo una facilidad, ya que pudo hacer un rodeo a fin de intentar la operación desde un ángulo más favorable. Al cabo de medio minuto, la faena estaba cumplida. La carga, otra vez alzada, estaba ahora en una posición más cercana a la estricta horizontalidad.

La hormiga reinició la marcha, sin desviarse jamás de su ruta hacia el zócalo. Las otras hormigas, con sus respectivos víveres, habían desaparecido por algún invisible agujero. Sobre la madera, la hormiga avanzaba más lentamente que sobre el papel. Un nudo, bastante rugoso de la tabla, significó una demora de más de un minuto. El palito estuvo a punto de caer, pero un particular vaivén del cuerpo de la hormiga aseguró su estabilidad. Dos centímetros más y un golpe resonó. Un golpe aparentemente dado sobre el piso. Al igual que las otras, esa tabla vibró y la hormiga dio un saltito involuntario, en el curso del cual, perdió su carga. El palito quedó atravesado en el tablón contiguo. El trabajo siguiente fue cruzar la hendidura, que en ese punto era bastante profunda. La hormiga se acercó al borde, hizo un leve avance erizado de alertas, pero aún así se precipitó en aquel abismo de centímetro y medio.

Le llevó varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de la hendidura y reaparecer en la superficie del siguiente tablón. Ahí estaba el palito. La hormiga estuvo un rato junto a él, sin otro movimiento que un intermitente temblor en las patas delanteras. Después llevó a cabo su quinta operación de carga. El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. A medio metro estaba el zócalo. La hormiga avanzó en la antigua dirección, que en ese espacio casualmente se correspondía con la veta.

Ahora el paso era rápido, y el palito no parecía correr el menor riesgo de derrumbe. A dos centímetros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo alto apareció un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplastó carga y hormiga.

Mario Benedetti
SALUDOS
(cualquier similitud de los politicos y su pueblo es total coincidencia)

APORTE DE www.uruguayosenlanzarote.blogspot.com

http://lanzarote.cuadernosciudadanos.net/pitingo/2007/06/13/a-la-imagen-y-semejanza-mario-benedetti-uruguay/
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LOS EMIGRANTES ,AHORA - EDUARDO GALEANO( URUGUAY)

04/06/2007

LOS EMIGRANTES ,AHORA


Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de su río. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua.
No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano.

En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.

Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente.

Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos y sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados.

Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo la tierra en el otro mundo adonde querían llegar.

Sebastiao Salgado los ha fotografiado, en cuarenta países, durante varios años. De su largo trabajo, quedan trescientas imágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo.

Suma solamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo de tantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que un instantito en la memoria del tiempo.


LA POBREZA

Las estadísticas dicen que son muchos los pobres del mundo, pero los pobres del mundo son muchos más que los muchos que parecen que son.

La joven investigadora Catalina Álvarez Insúa ha señalado un criterio útil para corregir los cálculos:

-Pobres son los que tienen la puerta cerrada- dijo

Cuando formuló su definición, ella tenía tres años de edad. La mejor edad para asomarse al mundo, y ver.


LA HISTORIA QUE NO PUDO SER

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.

A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.

Pedro Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar a Chile, porque no llevaba certificados policiales de buena conducta.

Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración
MENOS MAL..
EDUARDO GALEANO ( URUGUAY)

Estos textos se publican con la autorización del autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo”. (Ediciones del Chanchito, año 2004)

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LOS ENEMIGOS - PABLO NERUDA (CHILE)

30/05/2007



LOS ENEMIGOS
Pablo Neruda (CHILE)

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.

Entonces, en el sitio
Donde cayeron asesinados,
Bajaron las banderas a empaparse de sangre
Para alzarse de nuevo frente a los asesinos.
Por estos muertos, nuestros muertos
Pido castigo.

Para los que de sangre salpicaron la patria,
Pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
Pido castigo,
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
Pido castigo.

Para el que dio la orden de agonía,
Pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
Pido castigo.

No quiero que me den la mano
Empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.

No los quiero de embajadores,
Tampoco en su casa tranquilos,
Los quiero ver juzgados,
En esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.
PABLO NERUDA

http://lanzarote.cuadernosciudadanos.net/pitingo/2007/05/30/los-enemigos-pablo-neruda-chile/
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MUJERES DE AMERICA - ECUADOR HOMENAJEA A MANUELA SAENZ

24/05/2007

MANUELA SAENZ ES ES RECORDADA POR EL PUEBLO ECUATORIANO.

LA CORONELA MANUELA SAENZ AIZPURU SERA ASCENDIDA POSTUMAMENTE AL GRADO HONORIFICO DE GENERALA DE ECUADOR POR EL PRESIDENTE RAFAEL CORREA ESTE 24 DE MAYO, ANIVERSARIO DE LA VICTORIA BOLIVARIANA EN LA BATALLA DE PICHINCHA, EN CEREMONIA EN LA CIMA DE LA LIBERTAD EN QUITO A LAS 10 am.

LA HEROINA DE LA INDEPENDENCIA DE QUITO Y AMERICA RECIBE ESTE HOMENAJE EN NOMBRE DE SU PATRIA AGRADECIDA.


24 de mayo de 2007


Quito, 23 may (Altercom). El 24 de mayo de 1822 la quiteña Manuela Sáenz Aispuru (1797¿?-1856) participó entregando sus recursos personales al Ejército Libertador que libró en las faldas del Pichincha, monte tutelar del Kito milenario, la batalla decisiva por nuestra Independencia del yugo español. Antes conspiró y luchó por la Independencia del Perú, donde residió, siendo reconocida por San Martín con la ’Orden Caballeresa del Sol’ junto a su compatriota Rosa Campuzano.


Luego de Pichincha, Manuela contribuye con su peculio a financiar el Ejército Libertador al que se une en la guerra con el grado de Teniente de Húsares, comparte su amor con el Libertador Bolívar como su mujer, compatriota y compañera de lucha, asume tareas de espionaje e inteligencia, maneja y protege los archivos oficiales, investiga y deshace las conspiraciones contra Bolívar salvando su vida, difunde las ideas libertarias, con pluma fina y, demostrando admirable erudición, escribe textos políticos y cartas de amor, combate en la definitiva batalla de la independencia americana, en Ayacucho, bajo las órdenes del Mariscal Antonio José de Sucre quien solicita a Bolívar que la ascienda al grado de Coronela del Ejército Libertador.

El Presidente ecuatoriano, acogiendo un pedido histórico de las mujeres de su Patria, decidió ascender a esta gran figura de la independencia nacional al grado de GENERALA DE HONOR DE LA REPÚBLICA DE ECUADOR.

Manuela Sáenz fue la mujer ’más importante del siglo XIX’, al decir de Garibaldi quien fue ’a saludarla’ hasta Piura, ciudad en la que la heroína vivió su destierro decretado por las oligarquías tenebrosas de Guayaquil-Quito y Colombia. En esa misma ciudad de Paita el chileno universal Pablo Neruda escribió su poema ’La Insepulta de Paita’ incluído en el Canto General, conmovido por el relato que de su muerte le hiciera en París su amiga Nela Martínez, escritora y revolucionaria ecuatoriana ya fallecida, quien escribiera varios artículos en torno a su vida y obra. También escribieron extensa y documentadamente sobre ella Ricardo Palma, Alfonso Rumazo, Raquel Verdesoto Salgado, Fanny Roura, Germán Arciniegas, Carlos René Pérez, Eugenia Viteri, César Álvarez Saá, entre otras y otros.

La propuesta original de ascenso póstumo y de reconocimiento nacional a la extraordinaria quiteña, la propuso la propia Nela junto a organizaciones de mujeres de todo el País, a través de la Fundación Manuela Sáenz que hoy preside la escritora Eugenia Viteri. La Fundación se constituyó en Ecuador como respuesta de decenas de intelectuales patriotas a las denigrantes injurias provocadas por el escritor venezolano Denzil Romero, las mismas que formaban parte de una larga cadena de humillaciones que sufrió la heroína desde su decisión de romper con los cánones excluyentes de la época, para unirse a la guerra de independencia.

Los pueblos de América en general y el ecuatoriano, en particular, han emprendido en un mágico proceso de transformación definitiva con la soberanía y la dignidad como banderas. Un fruto inequívoco de esta revolución es el fin del ostracismo histórico que han sufrido Manuela Sáenz y las mujeres, en su propio terruño.

En Manuela, el Presidente Correa y la Patria agradecida rendirán homenaje a las anónimas mujeres que entregaron y entregan sus vidas por una Patria libre, justa y soberana, y también por aquellas que ya no están, que encabezaron sus combates anticolonialistas y antimperialistas, sus transformaciones, entre otras: Kilago, Baltazara Chiuza, Lorenza Avemañay, Manuela Cañizares, Manuela Espejo, Rosa Campuzano, Nathán, Jonathás, Manuela León, Rosa Zárate, Manuela Garaycoa, Marietta Veintimilla, Joaquina Galarza, Dolores Veintimilla, Matilde Hidalgo, Luisa Gómez de la Torre, María Angélica Idrovo Dolores Cacuango, Rosa Catucuamba, Ana Moreno, Lucía Ochoa, Julia Bazante, Rosa Paredes, Piedad Peñaherrera, Laura Almeida, Luz Elena Arismendy, Laura Gleen, María Salazar, Nela Martínez…


“Se ha destacado particularmente Doña Manuela Sáenz por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húzares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos. ... Doña Manuela merece un homenaje en particular por su conducta; por lo que ruego a S.E. le otorgue el grado de Coronel del Ejército Colombiano”. Ayacucho. Frente de Batalla, diciembre 10 de 1824. Carta de Sucre a Bolívar.

“Ella es también Libertadora, no por mi título, sino por su ya demostrada osadía y valor, sin que usted y otros puedan objetar tal. ...De este raciocinio viene el respeto que se merece como mujer y como patriota” Bucaramanga, 7 de junio de 1928. Carta de Bolívar a Córdova.


Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.





"Somos criollas y mukatas a las que nos pertenece la libertad de este suelo":

DIARIO DE QUITO (extractos) por Manuela Sáenz
19 DE MAYO DE 1922

Hemos llegado a Quito sin novedad. El Ejército se desvió en Tambillo y nosotras seguimos hacia el Norte, hasta la Plaza de San Francisco...

20 DE MAYO DE 1822

Los chapetones miran con mucho recelo a todo recién llegado, piden salvoconducto y demás cédulas de tránsito a fin de realizar algún hallazgo de «SEDICIÓN» que es su término favorito.

22 DE MAYO DE 1822

Hay noticias que es probable que se entable batalla con el enemigo, ya sea en las afueras o dentro de Quito; los realistas están en vigilia por toda la población y no dejan de meter sus narices en todo y reuniones; poniendo fin al encanto de hacerles estallar la pólvora en las patas.

Yo estoy enviando ahora mismo una ración completa a la Compañía del batallón «Paya» y cinco mulas para su abastecimiento. NO ESPERO QUE ME PAGUEN; PERO SI ESTE ES EL PRECIO DE LA LIBERTAD, BIEN POCO HA SIDO.

23 DE MAYO DE 1822

Hoy a las tres ha llegado un soldado del «Yaguachi» vestido de paisano con particulares para los simpatizantes de la causa, de que se preparen ayudas de ser necesario de parte de los civiles para reforzar a los valientes, pues se aprestan a tomar Quito con el señor General Sucre al mando...

Los godos se han puesto nerviosos y andan por todas partes atisbando el descuido de algunospara tomarles presos. Ya le he impartido órdenes a jonathás, yéndose con Nathán a regoger información que sirva como espionaje, de dónde se encuentran las fortificaciones y los puestos de defensa de los españoles, para mandarles información a los patriotas.

24 DE MAYO DE 1822

Hoy ha amanecido con una gran agitación, que ha despertado a todos en general. Los godos proclamaban bandos a los cuatro vientos, ordenando que no salgamos de las casas; pues hacer la contraorden es justificación de rebeldía y se castiga con el cepo.

...Los godos corren a las faldas del Pichincha para detener el avance del general Sucre con su tropa, quien ya se encuentra arriba y les ha madrugado en posiciones... (me detengo aquí para observar y no perderme detalle)

Los señores Generales del Ejército Patriota no nos permitieron unirnos a ellos; mi Jonathás y Nathán sienten como yo el mismo vivo interés de hacer la lucha, porque somos criollas y mulatas, a las que nos pertenece la libertad de este suelo.....






http://lanzarote.cuadernosciudadanos.net/pitingo/2007/05/24/mujeres-de-america-ecuador-homenajea-a-manuela-sae/
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EL IMPERIO DEL CONSUMO -- EDUARDO GALEANO

06/05/2007

El Imperio del Consumo.- Por Eduardo Galeano.-

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar.

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo, suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos, esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor.
La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica.

EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés
nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como
fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población
joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante
la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está
conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos.
Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald's viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados de McDonald's, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite.
En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan
atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. “Cuanto más exclusivas”, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier
televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina
tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes.
Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse.
Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante.
El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro.
El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera.
El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad.
Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda.
La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.


http://lanzarote.cuadernosciudadanos.net/pitingo/2007/05/06/el-imperio-del-consumo-eduardo-galeano/
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